♥
Al lector
Este es un libro de buena fe, lector. Te advierto desde el principio que no me he propuesto otro fin que el familiar y privado. No he tenido consideración alguna por tu servicio ni por mi gloria: mis fuerzas no son capaces de semejante propósito. Lo he dedicado al uso particular de mis parientes y amigos, a fin de que, cuando me hayan perdido (cosa que harán pronto), puedan encontrar de nuevo en él algunos rasgos de mis cualidades y de mi carácter, y así alimenten de forma más completa y más viva el conocimiento que han tenido de mí.
Si lo hubiera escrito buscando el favor de la gente, me habría adornado mejor con bellezas prestadas. Quiero que en él se me vea en mi manera de ser simple, natural y ordinaria, sin afectación ni artificio: porque es a mí mismo a quien pinto. Mis defectos se leerán en vivo, mis imperfecciones y mi forma natural, tanto como la decencia pública me lo ha permitido. De haber vivido en esos pueblos que, según dicen, aún viven de acuerdo con la dulce libertad de las primeras leyes de la naturaleza, te aseguro que me habría pintado de buen grado por completo y totalmente desnudo.
Así, lector, yo mismo soy la materia de mi libro; no hay razón para que emplees tu tiempo en asunto tan frívolo y tan vano.
Adiós, pues.
En Montaigne, este 12 de junio. 1580.
Michel de Montaigne, al inicio de sus Ensayos.
(según la traducción de Mauro Armiño para Alianza Lit.)
Ilustración de Manuel Vargas para Letras Libres